Estudios del sector indican que entre el 70% y el 85% de las alarmas no deseadas tienen origen humano, no técnico. Este tipo de situaciones siguen siendo uno de los desafíos de las tecnologías en seguridad moderna. No solo generan molestias innecesarias, sino que impactan directamente en la confianza del usuario, en la eficiencia de las centrales de monitoreo y en la percepción general del servicio de seguridad. Entender qué son, por qué ocurren y cómo prevenirlas es hoy una responsabilidad compartida entre fabricantes, instaladores y usuarios finales.
Comencemos por lo básico. Durante muchos años, en el lenguaje cotidiano del sector estas situaciones se conocieron simplemente como “falsas alarmas”, un término utilizado de manera casi informal para describir cualquier activación sin causa aparente. Sin embargo, con la evolución de la tecnología, la profesionalización de la industria y el aporte de la bibliografía técnica y académica, el concepto fue afinándose. Según la IRAM 4179, una alarma no deseada no se define por la inexistencia del evento, sino por la falta de necesidad de intervención, independientemente de que haya existido o no un hecho real. Algunos ejemplos normativos implícitos: Hubo un evento real, pero fue provocado por el propio usuario, fue correctamente gestionado localmente, fue mal interpretado, fue consecuencia de un error operativo o técnico. Sigue siendo una alarma no deseada, aunque el evento haya existido. Esta distinción no es menor: permite diferenciar fallas técnicas, errores de uso, condiciones ambientales o situaciones operativas normales, y pone el foco en el análisis, la prevención y la mejora continua del sistema, en lugar de limitarse a señalar el problema de manera genérica. En sistemas monitoreados, estas señales implican recursos operativos desperdiciados, saturación de operadores y mayores costos. En sistemas auto-monitorados, suelen traducirse en interrupciones constantes, estrés innecesario y, en muchos casos, en la pérdida de confianza en el propio sistema, llevando al usuario a desactivarlo o subutilizarlo.
IRAM 4179: Una alarma no deseada es una alarma reportada a la autoridad pública que no resultó ser una alarma genuina, o dicho de otro modo, una alarma que no resultó confirmada secuencial, visual o audiblemente.
Lejos de ser un problema exclusivamente tecnológico, la experiencia del sector demuestra que la mayoría de las alarmas no deseadas no se originan por fallas del equipo, sino por errores humanos, instalaciones inadecuadas o falta de capacitación. Sensores mal ubicados, tecnologías incorrectas para determinados ambientes, detectores sin mantenimiento o configuraciones poco ajustadas al entorno son situaciones más comunes de lo que se cree. Recordemos, existe un detector para cada situación.
Un caso frecuente se da cuando se instalan detectores que no fueron diseñados para convivir con determinadas condiciones ambientales. Cambios bruscos de temperatura, corrientes de aire, ventanas abiertas o fuentes de calor cercanas pueden provocar activaciones involuntarias si no se analizan correctamente durante la etapa de diseño del sistema. Lo mismo ocurre en hogares o comercios con mascotas, donde la elección incorrecta del sensor o una mala configuración de sensibilidad puede generar alarmas no deseadas reiteradas. Tener en cuenta que los gatos son enemigos de los detectores anti mascotas y hoy no existe cómo eliminar la alarma no deseada que provocan estos animales.
A esto se suma el factor mantenimiento. Con el paso del tiempo, polvo, suciedad o incluso insectos pueden afectar el correcto funcionamiento de los detectores. Sin controles periódicos y sin una limpieza adecuada, un sistema que inicialmente funcionaba de manera óptima puede comenzar a generar señales erróneas. La energía también juega un rol clave: baterías agotadas, microcortes o instalaciones eléctricas deficientes son otra fuente habitual de activaciones innecesarias.
Sin embargo, uno de los aspectos más determinantes sigue siendo el uso incorrecto del sistema. Usuarios que no conocen bien los tiempos de entrada y salida, códigos mal ingresados o procedimientos poco claros terminan siendo responsables de un alto porcentaje de alarmas no deseadas. Por eso, la capacitación al usuario final es tan importante como la calidad del producto instalado.
En este contexto, las normativas técnicas vigentes, tanto a nivel local como internacional, hacen especial hincapié en la reducción de alarmas no deseadas como un indicador directo de calidad. En el caso de Argentina las normas IRAM que abordan las alarmas y, por extensión, las alarmas no deseadas (falsas alarmas), son la IRAM 4177 en cuanto a diseño, la 4179 es sobre gestión de alarmas no deseadas, la 4174-2 ayuda a la gestión de un CRA que cumpla la 4174-1 y tiene en cuenta los procedimientos de filtrado. Todo esto busca reducir incidentes por falta de estandarización y mejorar la fiabilidad del monitoreo, ya que las alarmas no deseadas afectan la respuesta policial.
Estas normas no solo regulan los aspectos técnicos del equipamiento, sino que promueven una mirada integral que incluye el análisis del riesgo, la correcta selección de tecnología, la instalación profesional y la formación continua de técnicos y usuarios.
Cumplir con normativas no es simplemente “seguir un manual”. Es adoptar una metodología de trabajo que eleva el estándar del servicio, reduce problemas operativos y fortalece la relación con el cliente. Desde una perspectiva comercial, un sistema que funciona correctamente, sin alarmas no deseadas, genera menos reclamos, mayor satisfacción y una percepción clara de valor agregado.
En un mercado cada vez más competitivo y exigente, donde la seguridad ya no se vende solo como un producto sino como un servicio, la capacitación profesional y el respeto por las normativas vigentes se convierten en verdaderos diferenciales. Reducir las alarmas no deseadas no es solo una cuestión técnica, es una decisión estratégica que impacta en la reputación, la eficiencia y la sustentabilidad del negocio negocio de las tecnologías en seguridad. Desde Garnet Technology seguimos impulsando la profesionalización de la industria con más y mejores capacitaciones, sumate a Garnet Academy para más información.